A veces, para construir el futuro, lo primero que hay que hacer es soltar las ideas viejas. Y cuando se trata del trabajo, hay muchas que están completamente caducas, aunque todavía gobiernan oficinas, escuelas y expectativas.
En un video reciente del Foro Económico Mundial, el psicólogo organizacional Adam Grant lo resume con claridad demoledora: hay cinco convenciones del trabajo que debemos repensar ya. Y coincido con cada una.
1. Dejar el trabajo en la oficina.
Nos enseñaron a “separar lo personal de lo profesional” como si tuvieras un interruptor emocional. Pero la realidad es que somos personas completas. Llevamos al trabajo nuestras preocupaciones, alegrías, problemas familiares, procesos personales. Fingir lo contrario solo genera culturas laborales frías y desconectadas.
2. Asumir que quien llega primero y se va último es el más comprometido.
Este mito del “presentismo” ha hecho más daño que bien. Horas de oficina no equivalen a valor, creatividad o impacto. Medir el trabajo por permanencia y no por resultados solo perpetúa el agotamiento y la desigualdad.
3. Promover al mejor ejecutor como jefe.
Ser bueno en lo técnico no significa saber liderar. Muchos terminan en posiciones de poder sin tener habilidades humanas mínimas: comunicación, empatía, escucha, visión. El liderazgo no debería premiar resultados aislados, sino la capacidad de hacer crecer a otros.
4. Tratar el descanso como un lujo en vez de una necesidad.
La cultura del “no parar” está literalmente enfermando a las personas. El descanso no es una recompensa, es un requisito. Y es tiempo de dejar de romantizar el burnout como sinónimo de compromiso.
5. Hacer trabajo significativo fuera del horario laboral.
Si tenemos que buscar propósito solo en actividades “después del trabajo”, ¿qué dice eso de cómo están diseñadas nuestras jornadas? El trabajo debería poder incluir significado, no aplazarlo para cuando “ya acabaste”.
Desde What The Future, vemos que los adolescentes no son “rebeldes sin causa”. Son personas que se están preguntando si vale la pena vivir para trabajar. Y muchas veces, con toda razón, están respondiendo que no.
Repensar el trabajo no es cosa de millennials o centennials “sensibles”. Es una necesidad de todas las generaciones que quieren un mundo más humano, más sostenible, más justo. No se trata de trabajar menos: se trata de trabajar mejor, con más sentido, con más respeto por quienes somos fuera del horario laboral.
Si vamos a construir el futuro del trabajo, tenemos que dejar de reciclar las reglas del pasado.
Fuentes Consultadas:
Grant, A. (2024). 5 workplace conventions we should rethink. World Economic Forum. Recuperado de: https://www.weforum.org/videos/5-workplace-conventions-adam-grant